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Un top ten en la escala poética [por Xenaro García Suárez]

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Parábolas

Jerry P. King, en The art of mathematics, siguiendo la estela especulativa de lord Snow, referencia tópica a la hora de tender puentes entre las ciencias y las artes, alega contra la división del conocimiento en parcelas incompatibles, llamando la atención acerca de que una vida intelectual, y una preocupación por la estética, no pueden ser completas si no incluyen la apreciación de la belleza de las matemáticas; la iluminación, en el sentido de Poincaré, después de darle vueltas y más vueltas al problema abierto hasta dar con la solución más elegante. Pero, reconoce King, esa percepción de la elegancia y la belleza es exclusiva de los grandes creadores, de los pocos que hacen matemática de altura dentro de cada generación, quedando el resto de los humanos, incluso aquellos con formación matemática, al margen de esas sublimes sensaciones. La matemática sería según él una frontera entre los humanistas y los científicos, de cuya permeabilización, a base de fomentar su componente estética en las nuevas generaciones, dependería la aproximación de ambos mundos.

El discurso ininterrumpido sobre verdad, realidad, justicia o belleza, desde que el hombre tomó conciencia de sí, fue consolidando las distintas ramas del pensamiento filosófico: teoría del conocimiento, metafísica, ética, estética. A este discurso no es ajena la literatura, con propuestas que pueden ir desde Hölderlin o Mallarmé hasta Keats, que en su Ode on a Grecian Urn intenta decir la última palabra sobre su concepción de la estética: «Beauty is truth, truth beaut» —that is all/ Ye know on earth, and all ye need to know». Y lo mismo acontece con las matemáticas, que desde Platón hasta Badiou, pasando por Spinoza o Birkoff, también están presentes en el tronco de todas las ramas del discurso filosófico. Es decir, tanto las matemáticas como la literatura, más allá de las cuestiones estéticas, cada una con sus peculiaridades, han dado soporte a la reflexión sobre el mundo, aportando la primera un lenguaje formal que facilita el discurso y presentando la segunda, utilizando los más diversos recursos, una multitud de yoes, incluido el propio, proyectados en el autor.

En el intento de acercarme algo más a la conexión estética entre matemáticas y literatura, retomo la tesis de King y me permito llamar la atención sobre los siguientes versos:

1. Pero nadie querrá mirar tus ojos
porque te has muerto para siempre
Federico García Lorca, Alma ausente

2. Not all the water in the rough rude sea
can wash the balm from an anointed King

Shakespeare, Richard II. Act. III. Sc. 2

3. Ven, sueño, a remediarme y defenderme,
Que un triste; cuando sueña que descansa,
Por lo menos descansa cuando sueña

 Lope de Vega, Doña Blanca en La batalla del honor

4. As nenas xogan cristais
Na carne loira da risa
Álvaro Cunqueiro, Cantiga nova que se chama Riveira

5. eπi + 1 = 0
Euler, para simplificar

6. √ 2 no es racional
Pitágoras, por ejemplo

La inclusión de 3 y 4 se debe exclusivamente a que me gustan. No sé por qué, ni me importa, pero algo en ellos me llama especialmente la atención.

Quizá sea un abuso, por lo menos de lenguaje, llamarles versos a 5 y 6, pero así como el enunciado «raíz de dos no es racional» aparentemente no suscita ninguna sensación plástica, la elegancia de eπi + 1 = 0 parece fuera de toda discusión, por relacionar de una manera aparentemente tan sencilla los cinco números más importantes. De hecho, a la fórmula anterior hay unanimidad en reconocerle la máxima elegancia y, abusando de la apariencia casi esotérica que le puede producir a los no iniciados, a ella hacen referencia algunas novelas actuales que se adentran con mayor o menor acierto en el mundo de la matemática. En cuanto a los versos de 1, son los que utiliza el matemático Andre Weil, uno de los principales componentes del grupo Bourbaki, amante de la poesía y gran admirador de Paul Valéry, que incluso escribió algún poema, como intruducción a su autobiografía.


Este fragmento pertenece al texto Parábolas de Ida y Vuelta, de Xenaro García Suárez. Está publicado en la Antolojía de Fronterad que se puede adquirir en nuestra red de librerías.

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