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«Un libro que seguramente nos traerá problemas a todos»

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La verdad sobre el caso Segarra en Meta Librería

Joaquín Campos está en España estos días, de gira, como una estrella de rock; todo el mundo quiere entrevistarlo, saber cómo fue lo suyo con Segarra, cómo ha conseguido esta historia, por qué fue a él al que concedió la entrevista el presunto asesino antes de que se lo llevaran a Tailandia para ser juzgado por el asesinato de David Bernat, el consultor leridano cuyo cadáver había aparecido flotando en un río, Bangkok. En el libro lo cuenta, cómo se conocen, de qué guisa aparece este personaje en el restaurante que regenta Campos, cocinero, escritor, ahora investigador privado.

«Me dijo (Artur Segarra) que no abriera el refrigerador», declaró la novia, lo leíamos en la prensa. Como ven, la historia tiene de todo.

Esta semana —y es sólo el principio, como les digo— se he presentado La verdad sobre el caso Segarra en Barcelona, en la librería Altaïr, y en Madrid, en la Meta Librería, donde acudimos, cámara en ristre, para sacar unas fotos. Ha aparecido también en varios programas de radio y televisión.

Aquí van nada más unas pinceladas sobre lo que nos contaron sobre el libro, que pueden, por cierto, encontrar en todas estas librerías.

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Alfonso Armada, en primer plano. A su lado Joaquín Campos; al fondo, David Jiménez

Alfonso Armada: Con La verdad sobre el caso Segarra en fronterad iniciamos una nueva colección, «periodismo que cuenta». Desde el principio, fronterad intentó hacer un periodismo lento, tratando de huir del ruido ambiental, del ruido de internet. Es, por eso, una web algo paradójica, con textos larguísimos que quizá no sean cómodos de leer en la web… Pensamos que para contar las cosas hace falta sobre todo tiempo. Tiempo del periodista que investiga, tiempo del lector para sumergirse en la historia y tiempo para pensar. Este libro, de alguna manera, cumple e incumple con estas bases. Porque se ha escrito muy deprisa, editado muy deprisa y además trata de una materia viva, esto lo va a contar mejor el propio autor. El asunto sigue vivo: el presunto asesino, que aparece junto a Joaquín en la portada, parace que no actuó solo, el proceso de investigación judicial está sin terminar… Con lo cual la materia prima de la historia tiene aún muchos ángulos oscuros.

(…)

Es un libro muy valiente. Un libro que seguramente nos traerá problemas a todos. El periodismo, en fin, también supone bregar con asuntos incómodos, con asuntos que uno no sabe cómo manejar, pero que forman parte de nuestra realidad.

David-Jimenez
David Jiménez

David Jiménez: Empecé a leer a Joaquín en fronterad, aquellos textos de alto contenido sexual. Qué es ficción y qué no es ficción en esos relatos… Lo que conseguían era engancharte.

Nosotros le publicamos la historia. De hecho, fue ésta (señalando el libro) la imagen de nuestra portada. He vivido 8 años en Bangkok, de manera que la historia me atrajo en seguida, la historia de ese descuartizador de Bangkok. Me atrajo porque una de las cosas que  más me fascinó desde que llegué a Asia, y lo refleja muy bien el libro, es esa comunidad de expatriados que viven un poco fuera de la ley, de toda lógica, y de una manera muy especial su experiencia asiática.

(…)

Llevaban esa vida desenfrenada, sin límites, sin Ley, donde todo se podía comprar, se podía sobornar a los policías y, con un poco de dinero, también a los ministros. Y eso ha cambiado, no está ahora a aquel nivel. Pero se sigue manteniendo esa idea del expatriado que va al sureste asiático a escapar de algo, a huir de una vida anterior y a disfrutar de un sitio donde pueden hacer cualquier cosa. Los personajes de este libro me retrotraían de alguna forma a esa época, a todo esto.

La historia tiene todos los elementos. Es más, cuando me mandaste el artículo, que fue un éxito, se siguió con mucho interés, yo dije: «Esto es un libro, tiene que ser un libro».

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Joaquín Campos: Yo llegué a Camboya después de estar en China. Un día, tomando una cerveza con uno de estos personajes que abundan en estos países, donde no hay ningún control, los visados son gratuitos, para todos, después de algunas cervezas más, me confiesa que él llevaba la avioneta de Pablo Escobar. «Cuando tenía doscientos mil dólares me escapé, por las represalias», me dijo. «¿Pero esto es en serio?» «Te lo prometo. No doy un palo al agua. Me casé con una Camboyana».

(…)

Esta historia, en realidad, el caso Segarra, ocurrió en Tailanda. Aunque para mí empezó en Camboya: un día estaba en mi restaurante y se me presentó este personaje, el presunto culpable, ahora en espera de juicio, en el que casi con toda seguridad le condenarán a cadena perpetua, si no cambia nada. Se presentó allí, como digo, y me empezó a contar su vida. No tardó ni diez minutos en contarme todo lo que había hecho con anterioridad: estafas, robos… miles de cosas. Todo aderezado con una gran humanidad, simpleza, amiguismo; hablaba con él, me contaba sus cosas. Hasta que llegó un día, estaba yo en Japón, en que salta la noticia: aparece un consultor leridano descuartizado en un río, y la policía Tailandesa dice que ha sido él el que lo ha hecho. Veo en las noticias que ha cruzado a Camboya, lo ha contado él. Me presento entonces en la comisaría, voy a entrevistarlo. Y a partir de ahí hice una investigación que no me está costando la vida, espero que no me la cueste, pero sí que me ha costado bastante…

[Pueden encontrar La verdad sobre el caso Segarra —o encargarlo, si justo cuando van no lo tienen—en todas estas librerías.]

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