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«Un librero tiene que ser rebelde». Una conversación con Agustín Lozano de la Cruz

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Es un cuentista apasionado. Regenta la librería Tusitala, cuyo nombre es un sentido homenaje a Robert Louis Stevenson, que se dedicó a contar historias a los aborígenes. El autor de Aniversario (Lupercalia Ediciones, 2017) es también un ávido lector, tanto de novela como de relato corto. Eso sí, gusta y mucho, de estos últimos. Quizás por aquello de que lo bueno, si breve, dos veces bueno. O, como explica él mismo, porque «en los cuentos se pueden condensar grandes ideas literarias, que a veces pierden fuerza cuando se desarrollan en forma de novela».  Vive rodeado de libros. Todo en su vida gira alrededor de la literatura. Borges y Cortázar son su fuente de inspiración, esos dos escritores a los que le gustaría parecerse. Cuando le preguntamos qué tiene de cuentista, asiente y reconoce que mucho.

Agustín Lozano es, en esencia,  un cuentista; pero en el buen sentido de la palabra. Para combatir a los otros tiene un antídoto infalible: «lo mejor que podemos hacer para defendernos de esos cuentistas que intentan anularnos con su realidad aplastante pero falsa, es enarbolar nuestros propios cuentos, los que impulsan la imaginación y nos invitan a ser mejores». Conversando con él sobre su último libro, nos acercamos a su forma de entender su mundo, a forma de hacer literatura.

Agustín de la Cruz posa con su libro, Aniversario, en la librería que regenta: Tusitala. FOTO PAKOPÍ.
Agustín en la librería que regenta, Tusitala. La foto de es Pakopí.

«Si unimos todos los cuentos de Borges, obtendremos la gran novela que nunca quiso escribir». ¿Es Aniversario esa novela que Agustín Lozano de la Cruz jamás pensó que escribiría?

Posiblemente. En parte porque nace de una idea prestada, fue un buen amigo quien me abordó un día para invitarme a escribir a partir de la idea que vertebra Aniversario: la posibilidad de que, en un mundo muy parecido al nuestro, la gente muera coincidiendo con la fecha de su cumpleaños. Y en parte también porque los relatos tienen en común ese planteamiento pero se desarrollan en distintos lugares y épocas, los géneros literarios y las voces narrativas cambian de uno a otro, y hasta me permito que uno de los textos tome la forma de una obra de teatro. Me interesa que el lector descubra qué hay de novela en la suma de los nueve relatos que componen Aniversario, que una los puntos que conducen de un cuento a otro, incluyendo lo que no se dice pero está implícito.

¿Cómo se fraguó ese relato que acabas de citar que, además de ser una obra de teatro, incluye un debate político que, a la vez, tiene algo de profecía?

Buscaba un relato que abrazara una posible teoría de la conspiración en torno a los cumpleaños. Los líderes del ficticio Partido Replicante sostienen que esta «epidemia» es fruto de la manipulación genética, de un experimento practicado en secreto sobre la población. Se presentan a las elecciones en Inglaterra y, más allá de la credulidad que concedan los votantes a su teoría de la conspiración, se convierten rápidamente en la esperanza de los descontentos y de los maltratados por el sistema económico imperante. Lo mejor de todo es que Aniversario se terminó de escribir a finales de 2013, antes de la creación de ese partido en el que estamos pensando y de todas las convulsiones políticas recientes. Supongo que la necesidad de canalizar la indignación social estaba en el ambiente, y me limité a recogerla mediante este planteamiento que ahora suena a profecía.

Como escritor, ¿qué es eso que tanto te atrae de la muerte para dedicarle este libro de relatos?

Me fascina que en Occidente vivamos completamente de espaldas a la muerte. Como si no existiera, como si no fuera con nosotros. En ese sentido, Aniversario coloca a sus personajes ante la incertidumbre, una vez al año, de que ese pueda ser su último día. Esta especie de maldición en torno a los cumpleaños se extiende entre la población como una epidemia, cada vez se descubren más casos, pero no hay forma de saber si eres uno de los afectados. A partir de ahí voy explorando cómo los diversos protagonistas se enfrentan a ello: desde un adolescente que deja de celebrar sus cumpleaños a una aspirante a suicida que espera con ansiedad el suyo, pasando por los pacientes de un psiquiatra que viven obsesionados con el asunto o por un boxeador que tiene que subirse al ring precisamente en el día de su cumpleaños.

Además de morir en la fecha de su cumpleaños: ¿tienen algo más en común los personajes de los nueve relatos que dan vida a Aniversario?

Son supervivientes. Se resisten a aceptar unas reglas de juego profundamente injustas y alienantes, y no me refiero al hecho de poder morir en sus respectivos cumpleaños. Buscan refugio en el arte, en la música y en los libros. Y se buscan unos a otros, de alguna manera.

En los cumpleaños, ¿qué se celebra en realidad: la vida o que se acerca el fin?

En el libro, celebrarlos es un riesgo, las celebraciones se abandonan o se pasan al día siguiente. Nosotros celebramos la vida, naturalmente, aunque a partir de cierta edad los cumpleaños pueden verse como una cuenta atrás, ya no gustan como en la infancia. En Aniversario se le da la vuelta a esto, puesto que si consigues sobrevivir a tu cumpleaños te quedan al menos doce meses más por delante.

Tras Guerra ha de haber y La última sombra, Aniversario es la tercera obra que publicas. ¿Qué es más fácil escribir una novela o nueve relatos con una protagonista argumental tan potente?

Por lo general, en una novela tiras de un mismo hilo que vas desenrollando con paciencia. En este libro de relatos se puede decir que hay nueve madejas de un mismo color, pero cada una sigue su propio camino. Así que constato más dificultad en Aniversario, porque cada cuento supone empezar prácticamente desde cero. Por ejemplo, uno de ellos plantea el derrumbe de una dictadura que había prohibido el acceso a los registros que contienen las fechas de nacimiento de la población; en otro de los relatos tenemos a un detective que persigue a un criminal que asesina a sus víctimas el día del cumpleaños de cada una de ellas. No tienen nada que ver entre sí, o casi nada.

Podríamos seguir horas y horas debatiendo sobre novela versus relato, sobre la incertidumbre que rodea a la muerte, lo efímero de la vida… Sin embargo, en el tintero nos quedaba algo. Hace apenas un mes, Agustin de la Cruz sorpendría con estas palabras en un artículo publicado en Librerantes: «los libros de relatos se venden peor que las novelas, pero se leen mejor». ¡Cómo íbamos a abandonar la charla sin preguntarle por su osadía!

¿Es Aniversario un acto de rebeldía de un librero?

Un librero tiene que ser rebelde por naturaleza, sobre todo en estos tiempos tan adversos, y rebelarse contra el mercado editorial es como respirar, no podemos evitarlo: la absurda cantidad de novedades que se publican cada mes en un país escaso de lectores, la apuesta con gran aparato publicitario por títulos infames… Hoy en día la mayor parte de los libros que se publican no son literatura, y en los catálogos de las grandes editoriales hay un pequeño apartado, donde están los libros de verdad, que se denomina «libros literarios». Descacharrante. Como para no rebelarse.


Puedes encontrar —o encargarlo, si en ese momento no lo tienen— Aniversario en estas librerías. Si no ves en el mapa una que te quede a mano, escríbenos a librerantes@librerantes.com, a veces se nos pasa actualizar el mapa, y no están, seguramente, todas las que son…

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