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«Si pecas, mueres. Si tienes relaciones prematrimoniales, mueres». Una conversación con Luis Pérez Ochando

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Un grupo de jóvenes en una acampada. Beben alcohol, toman drogas, tienen sus primeros escarceos sexuales. De pronto, uno de ellos, seguramente el amigo del quaterback, aparece acuchillado. Parece que hay un asesino suelto en el bosque. Esta situación se puede extrapolar a otros lugares. No nos engañemos. Ya sabemos lo que va a pasar. Todos los jóvenes van a morir. Así se titula el ensayo de Luis Pérez Ochando, cuyo subtítulo, Ideología y rito en el slasher film, delimita el objeto de estudio, esas películas de villano incansable, con gusto por las armas blancas, y más bien poco delicado que va acabando uno a uno con una pandilla que se las prometía muy felices. En realidad no todos los jóvenes van a morir, siempre queda uno, mejor dicho, una, que… pero no hagamos spoiler, el propio autor nos explica en qué consiste este popular género en la siguiente charla, donde destripa, figuradamente, las tesis de este libro publicado por Micromegas, y que alcanzan el ámbito político.

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¿Cómo surge el interés por el género slasher en un doctor de historia del arte hasta el punto de dedicarle un ensayo?

Soy doctor en historia del arte, pero licenciado en comunicación audiovisual. Mi campo de estudio siempre había sido el cine. Estaba realizando una tesis doctoral sobre el cine de terror estadounidense a partir del Once de Septiembre. Me encontraba con una cuestión que me intrigaba bastante. ¿Por qué a finales de la década no se reflejaba la crisis financiera en el cine de terror? Al mismo tiempo empecé a estudiar el slasher y me di cuenta de que realmente no se reflejaba porque el slasher ya contaba con todos esos valores que la crisis iba a incentivar más tarde: individualismo, competencia, exclusión del otro, supervivencia del más apto. Y lo hace desde su auge a principios de los 80, coincidiendo con el del neoliberalismo. En principio traté esto en un capítulo de la tesis y luego lo amplié.

¿Qué se puede considerar slasher canónico o clásico, si es que se puede aplicar clásico a este género?

El esquema argumental es este: un grupo de jovencitos sin control parental que se ven acosados y perseguidos y finalmente asesinados por una figura encapuchada, normalmente está fuera de campo, que va acabando con ellos uno a uno, de manera que sólo sobrevive un personaje, casi siempre una chica, gracias a las virtudes que tiene, mientras que los otros, que han ido pecando, mueren a lo largo del metraje.

¿Hay una película que inaugura el género o se llega a él poco a poco mediante una evolución?

Realmente hay una película que marca el comienzo del género y es Halloween, de John Carpenter. Antes ya había películas con un esquema muy similar, y se pueden considerar slasher, como por ejemplo Negra Navidad o El pueblo que temía el amanecer. Pero es con Halloween cuando una película independiente tiene un éxito extraordinario y empieza a ser imitada de manera sistemática. Muchas otras comienzan a venderse con ese deja vu de Halloween, es decir, «esta película es como Halloween». Con Halloween se crea el modelo que el público identifica. Se puede hablar de género cuando llega ese modelo que el espectador reconoce.

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Luis Pérez Ochando entre los editores de Micromegas, Javier Castro y Marisol Salanova, en un reciente acto de presentación

¿Se puede decir que el slasher es un género puritano en cierto modo o incluso cristiano? Parece que al pecar se trasladan las mismísimas penas del infierno pero a la Tierra. El joven que se sale del camino recto resulta castigado, y no castigado de cualquier forma.

En cierto modo sí, funciona como relato admonitorio. Si pecas, mueres. Si tienes relaciones prematrimoniales, mueres. Si tomas drogas, mueres. Si desobedeces vas a tener un castigo. Son como aquellos cuentos para niños donde hay un castigo para todo aquel que transgrediera las normas. Ahora bien, nos encontramos que durante los 80 se insiste mucho en la sexualidad y en el castigo a la mujer o al deseo femenino, pero poco a poco este paradigma va evolucionando y —aunque se conserva este marchamo puritano— el castigo se enfoca hacia los personajes que sencillamente no encajan bien como sujeto neoliberal, que ha de ser alguien responsable, con planes de futuro, que tenga en cuenta las consecuencias de las cosas, que sacrifique sus propios placeres en beneficio de los demás…

Hablamos de puritanismo, de relato admonitorio o de pecado, pero ¿nace el slasher con una intención aleccionadora real o hay cierta autoironía ya desde el principio al ser un género tan exagerado?

Salvo en algunas películas no creo que tuviese una intención aleccionadora. Simplemente el guionista y el director trabajan desde la moral de su época y los valores dominantes, y lo reflejan en una historia. Como además esa historia es muy repetitiva, es normal que dicha moral termine saliendo a la luz. No creo que existiera tanto un propósito aleccionador como una tendencia asumida normalmente. Y el sentido irónico siempre estuvo presente al ser esa fórmula tan repetitiva, por lo que el público sabía lo que iba a pasar y eso permitía jugar con sus expectativas introduciendo muchas veces elementos de comedia.

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La portada de Todos los jóvenes van a morir. ISBN: 9788494595103

Comentabas que en el slasher de los 80 se penaba especialmente a la mujer y su deseo. Sin embargo, se da la paradoja de que la superviviente, que incluso acaba con el villano, es una mujer. ¿Cómo se explica esto?

Este es el tema del slasher sobre el que más se ha reflexionado y escrito. Una de las teorías que más se ha sostenido es que es un personaje femenino que desde el primer momento adopta un punto de vista masculino. Incluso muchas veces es un personaje un tanto andrógino. Esa es una de las teorías. Pero pienso que es más cabal considerar que cuando empieza el slasher como género coincide con la incorporación masiva de la mujer al mundo laboral. Lo que se propone es un modelo de mujer que por un lado conserve atributos femeninos pero que por otro sea capaz de encajar en los valores de competencia y supervivencia del neoliberalismo.

¿Hay un antes y un después en el slasher a partir de las parodias más populares de los años 90? Vemos hoy día por ejemplo que se repite el patrón del slasher en películas conocidas como It Follows pero eliminando vísceras y sangre.

Las parodias empezaron desde el principio al ser un género tan apegado a una fórmula. Las primeras son de 1980, cuando el slasher apenas tenía dos años. Sí es muy claro que en los 90, con la serie Scream, el género se hace muy autorreferencial. Lo que observamos en los últimos años, con películas como It Follows, es que se desarrolla el esquema del slasher desde un punto de vista muy estilizado. Se entiende cómo funciona y se potencian algunos elementos para buscar significados nuevos. It Follows es una vuelta de tuerca muy interesante.

El slasher impactó a finales de los 70 y principios de los 80 de forma masiva, teniendo muchísimo éxito tanto en las pantallas como en los videoclubes. ¿Tiene hoy día garantizada su supervivencia dentro de unas formas muy distintas de producir películas o series y verlas?

Hay todavía una producción constante, pero ya no es un género dominante, sino una más de las muchísimas corrientes que uno encuentra dentro de una producción audiovisual inmensa.

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