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Historias de la historia pequeña de Barcelona. Por Jaime Gállego.

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Ellos y ellas son actores principales de gestas y desastres menores de los que nunca hablarán los historiadores que escriben la Historia. En cambio, juntos emiten algo parecido a un bajo continuo inaudible apenas, salvo como un murmullo interminable, que solo se percibe, de pronto y de tanto en tanto, como un rugido en la fiesta y en la revuelta. Una identidad en común les une: toda esa gente son los nadie, es decir aquellos y aquellas que, sin saberlo, lo son todo. No son la Historia: son la Vida.

Manuel Delgado

Adultos antes de tiempo

Los niños son los primeros en entrar a trabajar cada mañana a la fábrica de vidrio Planell de les Corts. Una hora antes de que lleguen los obreros, lo limpian todo y encienden los hornos. Nadie les paga esa hora de más. En 1925, Francesc Pedra Argüelles, de once años de edad, huérfano desde los nueve, alza la voz y arrastra a sus compañeros a la huelga. Tras dos semanas de plantar cara a los patrones, a la Guardia Civil y hasta a sus familias, los niños reciben el salario que les corresponde. Francesc acabará siendo un destacado dirigente sindical. Continuará de lucha en lucha hasta su muerte el año 2000.

Tangópolis

La Barcelona de los años veinte se convierte en una prolongación de la calle Corrientes. En cada esquina hay una gramola que canta las letras canallas del tango, en cada calle, una academia donde se aprenden los pasos, en cada plaza, una taberna donde se baila al caer la noche. Hasta la aristocracia y la burguesía organizan veladas tangueras en la Maison Dorée y en la Casa Llibre. La ciudad es conocida como Tangópolis, y solo Buenos Aires y París le pasan por delante como grandes capitales del tango. En 1926, de regreso a Buenos Aires después de una gira por Europa que había empezado en el escenario del teatro Goya, Carlos Gardel responde a un periodista que se interesa por el lugar en que ha tenido más aceptación: «En Barcelona. El público catalán es sentimental. Gusta mucho del tango. Y me aplaudió a rabiar».

Chocolatinas del cielo

A finales de los años veinte, Jaume Baladía, un boyante empresario textil, crea con Rafael Massó, su yerno, la marca de chocolates Nelia. El chocolate Nelia es excelente, pero resulta demasiado caro para los bolsillos de las familias obreras y el negocio va mal. Antes de que se eche a perder en el almacén, Jaume despierta al niño que lleva dentro e inventa un plan: alquila un biplano, lo adorna con los emblemas de la marca y manda fabricar una partida de paracaídas en miniatura. En los días de verano, muchos bañistas pierden de vista el mar para contemplar como caen del cielo cajitas de chocolatinas.

Piquiponadas

El político Joan Pich i Pon es un tipo gracioso, de esos con los que es imposible aburrirse. Es capaz de definir el caviar como «huevos de centurión», decir de alguien con problemas de oído que es «más sórdido que una tapia», afirmar que ha visto una «luz genital», quejarse del calor de la «calígula», llamar «sifilítico» a un coleccionista de sellos o alabar la placidez de la «vida sedimentaria». Con todo, a veces acierta de lleno. Como el día de la inauguración de la Exposición Internacional de 1929, cuando le espeta al rey Alfonso XIII, ilustre pornógrafo, «¡Majestad, ante sus pies, la ubre!».

El orgullo del rebelde

En 1933, un Jean Genet veinteañero a quien nadie conoce pasa unos meses en el Barrio Chino de Barcelona. Vive en hostales de mala muerte y se prostituye con hombres, mendiga o roba para sobrevivir. Lejos de sentir vergüenza por sus piojos, sus llagas y sus harapos, exhibe los estigmas de la miseria con el orgullo con que un general victorioso mostraría sus condecoraciones. Desde la superioridad moral que ha adquirido a fuerza de sufrimientos, Jean se dirige, en su Diario del ladrón, a la sociedad bienpensante que desprecia a la chusma: «Cuanto mayor sea mi culpabilidad a vuestros ojos, entera y totalmente asumida, mayor será mi libertad y más perfectas mi soledad y mi unicidad».


Este texto recoge un fragmento del prólogo de Manuel Delgado a la obra Historias de la historia pequeña de Barcelona, de Jaime Gállego (Editorial Incorpore, 2017) y un aperitivo de la misma. El libro lo puedes encontrar —o encargarlo, si en ese momento no lo tienen— en todas estas librerías. Si no ves en el mapa una que te quede a mano, escríbenos a librerantes@librerantes.com, a veces se nos pasa actualizar el mapa, y no están, seguramente, todas las que son…

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