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Las lágrimas te hacen fuerte. Leyendo Principia

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Hay algunas cosas del día a día que no dejan de sorprenderme. Son esas cosas tan sencillas que pasan desapercibidas hasta que un día, de repente, comienzas a cuestionarte qué esconde ese fenómeno. Me sucedió hace apenas unos días. Una muchacha de no más de quince años lloraba desconsolada en el regazo de una amiga. Eran lágrimas de desamor, amargas, inocentes. ¿Quién no lloró por un gamberro colegial que te rompió el corazón? Pero lo desgarrador de esta escena fue el consejo de su confidente: nadie merece tus lágrimas, y quien se las merezca no te hará llorar. La cita, si mal no recuerdo, es de Gabo. Fue entonces cuando pensé en dirigirme a ellas para aliviar su pena: «También se llora de felicidad». Se puede llorar de tantas formas y por tantos motivos…

Más tarde, ya repuesta de esta escena, me paré a pensar por qué lloramos. Si se llora de felicidad y de tristeza, cabría pensar que pueden existir diferentes tipos de lágrimas. Me sorprendió hallar respuesta. Es más, descubrí algunas curiosidades que me gustaría compartir.

Respuestas variadas, múltiples estímulos

Lágrimas, de Pablo Noia para Principia.
Lágrimas, de Pablo Noia para Principia.

Las lágrimas, como casi todo en este mundo, tienen una función. Su misión es relativamente sencilla y, sin embargo, supone una enorme responsabilidad. Son las encargadas de mantener el ojo húmedo. Gracias a las lágrimas se distribuye el oxígeno para que las células de los ojos puedan respirar. El parpadeo no es otra cosa que la respiración del ojo, del espejo del alma. Pero hay más. En el interior de la lágrima hay dos sustancias que impiden que las bacterias penetren en nuestro organismo: lisozima y gammaglobulina. Son una barrera natural. No solo eso, también las lágrimas actúan como como una lente permitiendo ver mejor.

Ante tanta función lagrimal, me surgió otra duda: ¿existen diferentes tipos de lágrimas? Sí. Las lágrimas son una gran familia. Pasen y vean. Hay lágrimas basales que son muy muy especiales. En apenas un gramo congregan agua, mucinas, lípidos, glucosa… Pura química vamos. Están presentes en los mamíferos y mantienen su ojo húmedo. Luego están las lágrimas que el ojo genera cuando algo extraño o bien una sustancia irritante entra en contacto con él. Las lágrimas, entonces, salen en defensa del ojo para ahuyentar al enemigo. ¿Por qué crees que lloras cuando pelas una cebolla?

Ahora bien, las lágrimas más famosas son las lágrimas emocionales: las que provoca el desamor, el dolor, la felicidad, la impotencia… Estas lágrimas inundan nuestros ojos cuando el sistema nervioso permite liberar toda la tensión emocional que se ha ido acumulando. Entonces los ojos se convierten en una vía de escape y dan rienda suelta a las lágrimas. Según los científicos, estas lágrimas tienen mayor presencia de hormonas y actúan como analgésico natural. Están controladas por el sistema parasimpático y los niveles del neurotransmisor acetilcolina.

Quizás ese dueto que lloraba el desamor no había escuchado aquel refrán que tanto entonaba mi abuela: no hay mal que por bien no venga. Lo dicen los científicos, las lágrimas curan el alma, reparan los corazones rotos. ¿Habrá algo más sabio que la Naturaleza?


Recomendamos al lector ocasional de esta web/catálogo la revista de divulgación científica más molona de todos los tiempos, donde se ha publicado el artículo de Marta Isabel Gutierrez con toda la información sobre las lágrimas: Principia. Puede conseguirla en la generosa red de librerías con que las que trabajamos. Si no ve en el mapa una que le quede a mano, pregúntenos, que para eso estamos: librerantes@librerantes.com

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