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Diario de una loca del coño. 6 de Marzo

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El viento de la gracia. Una borrachera de Virginia

A John Wayne

Pues regular. O mal. Qué pregunta. Lo he pensado, no se lo he dicho. Lo que le he dicho ha sido: «Despacio». Porque también tengo que ser graciosa. Perfecta y graciosa —divertida; así no suena a payasa— y además estar guapísima y feliz. Detesto que me lo pregunten. Detesto todas las preguntas de relleno, a todas y cada una de las mujeres que hablan por hablar. Tanta niña pija. «¿Cómo lo haces?». Pues muy mal casi todo, por no decir todo, como me lo tiene prohibido el psicólogo (dice que cuando hablo así me ahogo más, y tiene razón). Cómo lo voy a hacer. Si tú tuvieras que hacerlo cómo lo harías. A ver. Vaya pregunta. O sacrificas tu vida real, la que te importa, la que te hace sentir viva, contenta, feliz, leer, pasear, ver películas, trasnochar, para poder verlas todas, leerlo todo, correr por las mañanas, sentarte un buen rato con las señoras que hay por los parques, lo que hablan, y qué pozo de sabiduría infinita, de historias incontadas, incontables; quedar con tus amigos para no hacer nada, beber acaso cerveza, hablar mal del tipo que se te presentó el otro día,  en plan Borgart, qué angustia, pordiós, aún hay por ahí gilipollas en plan castigador; ay, tener un novio guapísimo y divertido y leal para el que no seas un problema, como tienes tantos, esa sensación de no poder llegar a todo, de no ser capaz de hacer nada bien… O lo haces casi todo mal, o regular, y rezas para no acabar siendo una bruta, una imbécil frente al televisor de plasma donde te has dejado por fin caer al final del día, quién puede abrir a estas horas un libro. Y para que no te deje. Que es lo que cualquiera en su sano juicio desearía y él se merece, una mujer que pueda darle tiempo, cariño, hijos, algo de paz. Qué sé yo. Cómo coño lo vas a hacer. No se puede. Qué pregunta más subnormal. Lo único que puedes hacer es aferrarte a los minutos que logras robarle al desaliento, quedarte con la risa, de pronto, por cualquier bobada. Reírse es la mejor cosa, el remedio. Porque si te tomas todo esto de otra forma, si te lo tomas en serio, estás perdida. Acabada. Lo único que puedes hacer es reír, entonces. Reír está muy bien. Siempre. Por eso se lo he dicho. «Despacio». Sabía que se iba a reír. Tú qué tal estás, ¿aún no le has dicho que te has enamorado? Eres más pava.

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