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Descubriendo Polibea, una editorial con alma inquieta

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Era una mañana soleada, típica de primavera. Los árboles ya se habían vestido de fiesta y las mañanas ya entonaban su peculiar sinfonía interpretada por decenas de pájaros que sobrevolaban el lugar. Fuera, un ajetreo ordenado indicaba que todo marchaba en el Centro Especial de Empleo Polibea. Es allí donde nos esperaba Juan José Martín Ramos, ataviado con su corbata y una sonrisa tan inmensa como su inquietud literaria. Nos recibía entusiasmado, feliz de mostrarnos el mecanismo interno de esta iniciativa a la que se dedica en cuerpo y alma.

Durante la visita a la editorial, recorremos las estancias donde se gestan cada uno de los libros que editan: desde la zona de diseño gráfico, pasando por el departamento de publicidad y haciendo una parada obligada en la librería: ese almacén que alberga las joyas de este gran tesoro literario. El viaje termina en el despacho del capitán: Juan José. Allí es donde empieza todo.

Tres décadas atrás veía la luz una revista destinada a dar salida profesional, ocupacional… a un grupo de usuarios de Polibea. Por aquel entonces, era únicamente una revista de información técnica sobre discapacidad. Pero fue evolucionando, cumpliendo objetivos. Hace ahora ocho años Juanjo se empeñó en darle otra vida a Polibea. «Si acometíamos más de un nicho de mercado, evidentemente, seríamos más visibles. Pensé. Fue una apuesta personal y conté con el apoyo de la editorial. Así fue como Polibea saltó a la plaza pública», cuenta.

Sin imposibles

La primera colección que vería la luz sería El Levitador y su espada. Hoy cuenta con más de 60 títulos publicados. Juanjo nos explica por qué comenzó con la poesía: «Fue por vocación. También por hacer de la necesidad virtud. La poesía es un género minoritario, nuestras posibilidades reducidas. No tenía sentido tirar por una novela comercial».

Él es quien gestiona y coordina todo el tema editorial, tanto de la revista técnica como la parte literaria de la editorial que nutren las diferentes colecciones. La parte artesanal de esta empresa es realizada por su equipo de editores gráficos: personas con parálisis cerebral o con daño cerebral sobrevenido. Ellos son quienes acicalan las cuidadas páginas de los libros de Polibea. Pero advierte, serio: «No nos gusta jugar la baza de la discapacidad. No se trata de eso. Hay calidad literaria. Es cierto que no somos una editorial estándar, pero los libros tienen valor por si mismos. Esto es importante».

Para muestra un botón: Dos años después de aquella colección, vería la luz la colección de prosa —La espada en el ágata— y la colección de traducciones —Orlando versiones—. Esta última «fue una ilumación», confiesa Juanjo. Él siempre quiso que en Polibea estuviesen representadas todas las lenguas ibéricas. A este inquieto filólogo no hay quien lo detenga. Así, con la inestimable ayuda de Verónica Aranda, puso en marcha otra colección Toda la noche se oyeron… dedicada a la poesía latinoamericana de ahora, para dar a conocer la creación poética actual al otro lado del Atlántico.

Armas de seducción literaria

La gran apuesta editorial en lo que va de año es, sin duda, Letizia, de Salvador Espríu. «Es la joya de la corona. Fue un flechazo. Uno, a veces compra un libro, lo deja a y un buen día, lo lee. Tras dos horas de lectura, dije: “Yo quiero editar este libro”. Me puse manos a la obra. Es mi personal contribución para dar a conocer los relatos cortos de este autor que es conocido, sobre todo, por su creación poética y teatral».

Está claro que Letizia le sedujo, pero cómo consigue embaucar a grandes autores, o a sus herederos, para editar sus obras. «Por la corbata», espeta, entre carcajadas. «No. Dejando a un lado las bromas, es cierto que nos tomamos muy en serio nuestro trabajo, el objeto libro. Son ediciones muy cuidadas. Al final, el libro es más bonito que un ebook. Nos gusta tenerlo en la mano».

Otro arma de seducción es su prestigioso y vasto catálogo de prologuistas. Su apuesta pasa por «acompañar los libros de estudios, es decir, una suerte de guía que permita al lector conocer al autor». Es por este motivo por el que los libros de Polibea no tienen información en sus solapas ni tampoco en la contraportada. «¡Qué caray! Si quieres saber más de él, pues moléstate y lee», alega en su defensa este editor.

Un último apunte

Haciendo memoria, Juanjo nos confiesa que hubo alguna distribuidora que les rechazó alegando que no tenían capacidad de crecimiento. Permanece unos segundos en silencio. Un silencio que rompemos quienes asistimos a esta charla. ¿Cómo puede ser? Su ritmo de publicación es galopante. Un no parar. Cada colección crece día a día y son cuatro las colecciones que mantienen el pulso de esta editorial.

Este inquieto editor guarda otro secreto: fue el responsable de que la revista Versión Celeste, a la que define como mítica, viese la luz. «Fue un proyecto raro. Como sabéis, procedo de la Filología, pero siempre he estado vinculado a medios relacionados con la discapacidad. Es triste, pero en este país lo primero que miraban en una entrevista eran los bastones». Fue en la Asociación Madrileña de Espina Bífida. Allí le encargaron crear un boletín. Y Juanjo, claro, fue un pasó más allá. Se fijó en un proyecto francés que, abordando las cuestiones más técnicas de la discapacidad, tenía un toque literario. Se inspiró en ella y logró que en las páginas de la versión española, la mítica Versión Celeste firmasen figuras como Fernando Savater.

Nos despedimos no sin antes atender a nuestro querido amigo Santiago. Nos sorprendió en plena charla: quería hacerse una fotografía con quien había venido a charlar con Juajo aquella mañana e invitarnos a la piscina de este centro. En breve celebrarán la fiesta de la primavera, nos cuenta.

He aquí la fotografía, Santiago. Tal y como te habíamos prometido. Volveremos a vernos. Seguro.

Santiago, más feliz que una perdiz.

Nota de la editora de esta modestísima revistita: Dice otro de los editores librerantes «el discurso es el catálogo». Aquí tienen una parte, la que nos ha ido dando tiempo a subir a la web, para que le puedan echar un vistazo. Y a disfrutar. Los libros se pueden conseguir en cualquiera de las librerías con las que trabajamos. E incluso en las que aún no conocemos…

Finalmente, las fotografías de este artículo las ha perpetrado Raquel Blanco. Os pedimos disculpas por lo feas que son. Lo importante es nuestro rico mundo interior. 

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