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Qué desastre, qué desastre. A modo de editorial

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Esta semana empezó muy bien: Varasek tenía ya lista la 2ª edición de Círculo de hueso y, además, llegaba el 17º Buccaneers: Geometría básicaLupercalia estrenaba marzo con una novela negra, de la mano de Unai García, Morir tranquilo. La vida parecía sonreír para no parar de hacerlo a esta pequeña distribuidora.

Ha sido la semana en que nos* hemos leído las memorias de Emilio Salgari. También hemos conocido al librero mayor de Machado (¿O eso fue la semana anterior?), con el que pasé un rato harto agradable y provechoso. La siguiente lectura, que me dejé allí, por cierto,  si alguien pasa por la librería, la de Fernando VI, que me la traiga, estoy aquí presa estas semanas, iba a ser una recomendación suya, Otra Europa, del autor del prólogo de La raíz es el  hombre, Czeslaw Milosz, al que yo no conocía nada más que por el libro de Ediciones el salmón, a.k.a. La Niña Bonita*. Trabajar con libreros libreros es una gran cosa. Por eso* estamos aquí.

Además, habíamos conseguido encontrar, gracias a la recomendación de alguien que conoce a un montón de librerías y a las principales distribuidoras, una solución para nuestro desesperante programa de gestión, después de padecer durante casi dos años dos, que se dice pronto, a Verial y su partner* Vailos. Escribo los nombres porque casi acaban con nosotras. Tal cual. Ha sido una experiencia durísima que nos ha costado tiempo, el poco dinero que podíamos tener ahorradito para un apuro, y, lo que es más importante: sentido del humor. He de confesar que lo perdí, del todo. El sentido del humor, digo. El dinero lo hemos invertido en otra solución, que ya os contaré; de momento va muy bien, estamos justo en el traspaso. Que es adonde voy: por eso esta semana nos tenéis que tener —aún más— paciencia. Os cuento todo esto para que os hagáis cargo. Bueno, y para desahogarme; qué puede hacer una empresa tan chiquita como ésta ante una cosa así, si no es buscarse un desahogo para que no haga raíz la frustración, devorándonos por dentro*. ¿Cómo se puede tratar tan mal a un cliente?

No os contaré en detalle lo de Verial, que no quiero, tampoco es eso, poneros tan mal cuerpo este domingo, hace un día tan bonito. Puedo hacerlo más adelante, cuando ya haya pasado todo, y hayamos recuperado, sobre todo, el humor, que sin humor contar este tipo de cosas puede operar en el ánimo haciéndonos sentir aún peor, me parece. Baste decir que finalmente suspendimos el contrato, que lo tuvimos que reactivar porque necesitábamos tener la instalación en otro puesto y que, en fin, esto pasó el viernes, les pedí casi de rodillas que no nos dejaran sin base de datos el puente, como tenemos tantísimo trabajo estos días. Y ahora mismo, creedme, estamos sin fichas de libros, sin poder hacer consultas y dar entrada a los títulos nuevos. Cuando me dio el error, el viernes a última hora, exhausta como estaba, se me saltaron las lágrimas, no daba crédito, después de hacernos pagar otra vez… Y lloraba con una tonta, de impotencia, porque anticipaba la respuesta el lunes, si con suerte allí no era fiesta*, una respuesta que, estaba convencida, volvería a suponer el no asumir ninguna responsabilidad, por supuesto no devolver dinero alguno o pensar en alguna manera de compensar el desaguisado, el enésimo desaguisado. Con suerte, digo, instalarían el módulo que se les olvidó el viernes. Y digo con suerte. Porque qué sé yo, ¿y si no lo instalan o lo instalan el martes o el miércoles o ¡nunca!? No me digáis que no es para llorar. Señor dame paciencia, devuélveme el humor que se ha llevado esta gente, anda.

En unos días, tal vez un par de semanas, ya depende de cómo vaya el traspaso, tendremos, por fin, y esta vez funcionando, SINLI. El buzón será el mismo que cuando lo intentamos con Verial/Vailos; el correo cambia: sinli@librerantes.com. Os avisaremos a la lista de correo; podemos no obstante ir celebrándolo. Yupi.

Y poco más. Esta semana os recomiendo el prólogo de Enrique Mercado para el último Buccaneers. Enrique sobre Enrique (Darriba, «el Rimbaud de la pintura»). Se lee en general tan poca poesía, qué pena me da esto. Además, Belén ha escrito sobre Dwight McDonaldLa raíz es el  hombre; va en portada. Y, bueno, más cosas.

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