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Puentes

[…] Esta tesitura de espejos de peluquería, que permiten escudriñar, en los largos ratos de inmovilidad, lo que hay a la espalda, me retro­trae a la obra del artista argentino Leandro Erlich en la Bienal de Arte Singapur 2008. Bajo el título de Hair Salon, el artista repro­duce una peluquería de señoras, similar en tamaño al de esta en la que me encuentro, pero donde los tres espejos frente a los asientos han sido sustituidos por aberturas en la pared.

Permítanme empezar ofreciendo disculpas. Les pido perdón por mi atrevimiento y también por mi ignorancia. Crecí creyendo que las leyes físicas eran verdades irrefutables y jamás pensé que hubiese un mecanismo capaz de darles la vuelta. La ley de leyes, la ley que nos explicó durante siglos que las cosas caen por su propio peso… resulta que puede ser alterada para lograr efectos especiales alucinantes en el cine.  Sí, señores, la gravedad puede ser anulada. Poner patas arriba la teoría

Cuando la pregunta se deja formular con tal facilidad es porque el juego ya está hecho. Estos son los conflictos que Deleuze (1973: 97) calificaba como «normalizados, codificados, institucionalizados», que ya están representados, resueltos al menos en el modo de su formulación, de cómo deben ser representados. Frente a estos, decía el filósofo, está el conflicto que aún no está normalizado, que se resiste a su representación, «porque dependen de otra cosa más profunda, porque es como el relámpago que

Esta viñeta de Pat Carra pertenece al libro La bella durmiente hace el turno de noche, de Sabina editorial. Pueden conseguirlo, ya lo saben, en la generosa red de librerías con las que trabajamos.

Como niña con zapatos nuevos. Así se encuentra Marisol Salanova, editora de Micromegas, ahora que tiene en sus manos Penumbra, de Adonay Bermúdez. Con este título inaugura la colección Booth y, además, cumple uno de sus sueños, uno de esos proyectos que se antojan irrealizables cuando acabas la Universidad. Booth será la segunda colección de la editorial y estará destinada a «libros comisariados», es decir, títulos escritos para lectores dispuestos a interactuar con el autor, con la realidad que éste

Solaz No estaría de más sentarse al borde de la tarde y dejar pasar un día y ver caer la noche y poner precio a cuánto cuesta estar sin hacer nada, para hacer caso omiso a los zapatos sucios y a la vejez de las camisas viejas con las arrugas propias de los años, suicidadas en perchas, como nuevas, comer lo que primero tenga a mano (si es la tuya, mejor), olvidar el teléfono, poner el automático y en claro

Una mirada atrás, tantos pasos al frente He perdido la cuenta. No sé cuántas veces he escuchado esa expresión que define a la súper mujer actual: ser una todoterreno. Dicho de otro modo: un ser humano capaz de amar, crear y procrear a partes iguales. Conquistar ese título es toda una proeza. Quizás por eso me he enganchado a la vida  y obra de esta mujer todoterreno de otra época: Laura Bassi. Viviendo en el siglo XXI cabría esperar que la

Un libro al son de una danza —milenaria— dibujada Del lat. liber, libri. 1. m. Conjunto de muchas hojas de papel u otro material semejante que, encuadernadas, forman un volumen. Un libro es, en la mente colectiva, un conjunto de muchas hojas de papel que forman un volumen. Una definición correcta que también acepta la Real Academia Española. Entonces, ¿alguien podría crear un libro que sonase al son de una danza que también pudiera contemplarse en sus páginas? Imagina un escenario que

Esta viñeta de Pat Carra pertenece al libro La bella durmiente hace el turno de noche, de Sabina editorial. Pueden conseguirlo, ya lo saben, en la generosa red de librerías con las que trabajamos.

Buenas noches «Extranjero he llegado extranjero me voy» Yo no puedo empezar como Proust diciendo que llevo mucho tiempo acostándome pronto. Siempre he sido nocturno y noctámbulo. Cuando cae la noche, mi alma respira con alivio. Creo que el mundo empieza a desvelar sus misterios cuando la luz cesa. Los que nos sentimos extranjeros en este mundo, cuando llega la noche nos sentimos liberados. Somos al fin livianos después de estar cosidos entre los pesados cortinajes del día y, por