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«No sé cómo te gustan mis artículos, que escribo sin ganas y a la fuerza, en el último minuto porque me hace falta el dinero…» [Carmen Laforet a Elena Fortún entre mayo y junio de 1951.] Contar —bien, con cierto detalle— cómo es una librería, quién la regenta, qué tipo de libro puedes encontrar en sus estantes, etc., en menos de cuatro mil palabras, tiene una cierta complicación. Lo sé porque lo he intentado ya unas cuantas veces, sospecho que

El Libro: Escuchar Irán, de Patricia Almarcegui. Lugar: Librería Rafael Alberti. Calle Tutor, 57. Madrid Hora: 19:00 h. La redactora, que va a hacer también unas fotos, llega una media hora tarde por un error fatal de cálculo. Piensa, según escribe estas líneas, que tal vez no sea buena idea hablar de sí misma en tercera persona. Lo deja estar. Intevienen: Javier Castro, editor de Newcastle; Jesús Marchamalo, escritor y periodista; la propia autora. «Este libro es un relato pasado.

«No tiene un nombre glamouroso, una etiqueta que se pueda poner de moda. No tiene el atractivo de la novedad, son cosas que hemos oído una y otra vez. Conocerse, actuar con honestidad… Pero lo complicado no es oírlo, ni entenderlo, cosas así se escuchan constantemente. Lo complicado es aplicarlo en tu propia vida y hacerse consciente de que la clave está en la responsabilidad personal». 1 Llegar a la sede de Continta me tienes tuvo una cierta complicación. Anoté

Retomamos donde lo dejamos la serie sobre librerías y sus gentes. Fotógrafo y redactora nos acercamos para charlar con la librera Viviana hasta Trafiantes de sueños (en la calle Duque de alba, cerquita del mercado de la cebada, Tirso de Molina), una de las librerías con más personalidad de la capital, con un fondo —también nos referimos a los libros aquí— claro, contundente, generoso.

Alain Badiou en diálogo con Nicolas Truong en Elogio del teatro  «Tienes entre tus manos una preciosa oportunidad: dos franceses van a contarte, como si estuvieras con ellos una cálida tarde de verano a orillas del Ródno, acerca del teatro Dónde nació, a qué peligros se ha enfrentado, cuáles son sus poderes mágicos y qué efectos produce en aquellos que los prueban». María Folguera en el prólogo a Elogio del teatro. Fuimos a la librería —La Central del Reina Sofía, otra vez; va a ser

El jueves librerante de mayo lo celebramos en la Librería Rafael Alberti. Tienta mimetizar a Machado, diciendo aquello de Navegante no hay…, se hace… al navegar». Pero faltan las palabras, sobran, se confunden, hierran… No hay tierra firme para quien se hace a la mar, no hay tierra firme para quien se hace a la lectura, hay tierra en las profundidades, a lo lejos. Y para llegar a ella hay que embarcarse en el buen libro, pues no todos los libros zarpan.

La filósofa Maite Larrauri comenzó a hablar de Mrs. Dalloway. De su caminar arriba y abajo por las calles de Londres, de ese deseo suyo de comprar flores y de la percepción tan intensa de que aquella mañana era clara y que el aire era muy fresco a esa primera hora. Y estuvo pues, esa expresión de Clarissa Dalloway , «¡Qué fiesta! ¡Qué aventura!», ya que la entrevistadora, al escuchar a Larrauri hablar de uno de los personajes más potentes de Virginia Woolf, se adentraba en una conversación que le iba a proporcionar jugosas enseñanzas.
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Si la semana pasada nos preguntábamos si El Viaje de Elidan Marau a través del Mar de Leche era una novela de piratas, poesía en prosa u obra filosófica gracias a la charla con su autor, Víctor Nubla, en esta ocasión, y gracias de nuevo al programa de Radio 3 La Libélula, podemos escuchar algunos fragmentos de tan original libro. Otra forma de entrar en la aventura, en la llamada del mar, la llamada del sueño. El viaje secreto de Elidan

El escritor Víctor Nubla ha estado en el programa de Radio 3, La libélula, hablando sobre El viaje secreto de Elidan Marau a través del mar de leche. ¿Novela de piratas, filosofía o poesía en prosa? Descúbrelo aquí: El viaje secreto de Elidan Marau a través del Mar de Leche

Uno de los grandes tópicos literarios, sobre todo entre los lectores, se sitúa en la mesita de noche. Ahí está el libro sempiterno en la mesita de noche. «Siempre tengo un libro en la mesita de noche», dirá el lector. Puede ser un libro diferente, claro. Lo que indica es que se lee con frecuencia, antes de irse a dormir, como una costumbre o rito. Puede ser verdad y no indica necesariamente impostura o alarde alguno. Mi intención no es