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Gente de letras

Abrir una librería en estos momentos tiene bastante riesgo, abrir una librería especializada en ensayo requiere de un convencimiento en el proyecto más que sólido para atreverse con semejante doble mortal con tirabuzón. «Es que somos así de estupendos», bromea Chus Tudelilla, responsable de La Casa Amarilla, que se inauguró el pasado miércoles 16 de noviembre en Zaragoza. Hemos dicho librería, pero es algo más que eso. Se trata de una simbiosis entre librería y galería de arte. Chus Tudelilla

Y en cuanto a mí, he decidido tomar cartas en el asunto por el bien de la justicia literaria. Admito que a veces fabulo un poco, pero qué le voy a hacer si mi oficio es el de fabular. Dubravka Ugresic en Gracias por no leer (La fábrica, 2004) Recuerdo cuando Enrique García Ballesteros, coeditor de Recalcitrantes, librero, escritor, mejor lector, camarero, historiador, pesimista implacable, y qué sé yo,, lo tienen todo aquí, me contó que Noelia Adánez y él

Nunca he sido fetichista ni he perseguido la foto o el autógrafo de nadie. Sin embargo, cuando supe que Houellebecq visitaba Molina de Segura, localidad a veinte minutos escasos de mi casa, me emocioné bastante, pues en aquel momento (abril de 2014), como hoy, lo tenía por uno de los cinco mejores escritores vivos del planeta. Fui de los primeros en llegar y me senté a esperar con mi ejemplar de Las partículas elementales. Poco a poco la sala se

El periodista y escritor Ricardo Bada puede presumir de tener dos dedicatorias muy especiales, realizadas por un par de escritores que alcanzaron un cierto estatus de mito en vida: Gonzalo Rojas y Juan Rulfo. En este caso El alumbrado y la archiconocida Pedro Páramo fueron objeto de las firmas. Los librerantes nos permitimos redondear estas dedicatorias precisamente con el poema que Rojas dedicó a Rulfo: Mariposas para Juan Rulfo. Sirva de prólogo para esta nueva entrega de nuestros «Dedicantes». Cómo fornicarán felices las

El 1 de agosto de 2016 comenzó un cambio de era en mi vida, siempre ligada a los libros, pero nunca tan directamente. Soy periodista, pero hace un año me reconvertí en librera (una audacia por mi parte), con la ayuda de mi compañero de vida y, durante mucho tiempo, también de trabajo, Fidel Raso, que es fotoperiodista. Alfonso Armada ha sido para Primera Página como un ángel protector, nos alentó en el momento más difícil, el del salto al

Es del 15 de marzo de 2016, Patricio Pron presentó su última novela, No derrames tus lágrimas por nadie que viva en estas calles, en la librería Cálamo de Zaragoza. Víctor Gomollón acudió a la cita y se llevó este ejemplar dedicado:   Víctor Gomollón es editor en Jekyll & Jill, fetichistas de los libros. Son de Zaragoza.

Para el abajo firmante, que es librero, resulta relativamente fácil conseguir dedicatorias de sus autores favoritos: basta con invitarlos a tu establecimiento para presentar su libro más reciente, y asunto resuelto. Pero una librería también es una atalaya, desde la que pueden verse cosas singulares como el proceso de documentación de un autor, y así contemplar el camino de lecturas que necesita recorrer hasta sentirse preparado para afrontar su siguiente obra. A lo largo de los meses dedicados a la

En esta ocasión nos quedamos con dos dedicatorias que nos manda la directora de Uve Books, Sandra Márquez. Son dedicatorias realizadas por los propios autores en proyectos editoriales de la propia Sandra. El primero de ellos El espíritu de la Escalera, de David Fueyo. El segundo Bedés Penyeach, de Alfonso Zapico, con dibujito incorporado.  

Sabina Editorial inició en 2010 la publicación de una serie de biografías ilustradas bilingües, castellano-inglés, titulada . Fue un proyecto de su fundadora, Milagros Montoya, basada en su experiencia como profesora de historia. Encontró que faltaban textos que mostraran la historia real desde otro punto de vista. Estos libros están dirigidos a jóvenes y adultos interesados en acercarse a la vida y obra de hombres y mujeres que son figuras fundamentales en la historia, y de hacerlo desde una perspectiva

«Cuando terminé de leer Llámalo sueño me embargó una emoción tan grande que tras conseguir el teléfono de su autor, Henry Roth, le llamé a Alburquerque. Le dije que tenía previsto hacer un largo viaje por Estados Unidos y que me encantaría verle. Me dijo que sería bienvenido. Fue un inolvidable viaje de casi cuarenta días, la mayor parte en tren, en el verano de 1992. Mr. Roth se presentó en mi motel acompañado de Felicia, su asistente, que conducía