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Este viernes pasado tuvimos la oportunidad de asistir a una de las charlas que han estado —y siguen, seguiremos— organizando los editores de esta publicación desde que saliera el primer episodio de la primera temporada de Principa para dar a conocer lo que hacen. Fue en Librería Jarcha, celebrando el día de las librerías. Tuvimos unos minutos para charlar con ellos y hacerles unas fotos. Así se los presentamos: ¿Quiénes sois?  De cara al público, en la ventanilla de reclamaciones, estamos los promotores

insólito, ta Del lat. insolĭtus. 1. adj. Raro, extraño, desacostumbrado. Desde que hace ya casi un año se nos ocurriera reunirnos cada mes en una librería para celebrar los jueves librerantes han sido unas cuantas las ocasiones —una cada mes, para que no se olviden de nosotros, descansando agosto, diciembre y enero— en las que, con esta excusa, la de reunirnos porque sí, nos hemos juntando en torno a nuestros libros autores, editores y libreros. Cada uno de los jueves —que no

Esta semana producía un auténtico hito, un antes y un después, un final de ciclo, uno de estos momentos a partir de los cuales nos enfrentamos con ilusión a una nueva era, la luz al final del camino, el verdadero brote verde, el maná para el hambriento, el…algo sencillamente increíble: concedían el premio Cervantes a Eduardo Mendoza. ¿Qué tiene esto de particular? En primer lugar Mendoza ha dedicado gran parte de su obra a la comedia. En segundo los elogios

Concha Alós sonríe desde otra época. Mira a la cámara sosteniendo en la mano izquierda una copa de champán achatada, con los dedos índice y meñique estirados en un gesto demodé. La cabeza tocada por un moño esculpido con laca y el cuello del vestido con un corte sesentero. Semejante estampa solo puede completarse con unas gafas de pasta oscura que enmarcan una cara ovalada en la que renegrean dos cejas llamativamente separadas

Retomamos donde lo dejamos la serie sobre librerías y sus gentes. Fotógrafo y redactora nos acercamos para charlar con la librera Viviana hasta Trafiantes de sueños (en la calle Duque de alba, cerquita del mercado de la cebada, Tirso de Molina), una de las librerías con más personalidad de la capital, con un fondo —también nos referimos a los libros aquí— claro, contundente, generoso.

La filósofa Maite Larrauri comenzó a hablar de Mrs. Dalloway. De su caminar arriba y abajo por las calles de Londres, de ese deseo suyo de comprar flores y de la percepción tan intensa de que aquella mañana era clara y que el aire era muy fresco a esa primera hora. Y estuvo pues, esa expresión de Clarissa Dalloway , «¡Qué fiesta! ¡Qué aventura!», ya que la entrevistadora, al escuchar a Larrauri hablar de uno de los personajes más potentes de Virginia Woolf, se adentraba en una conversación que le iba a proporcionar jugosas enseñanzas.

En Todo literatura y compañía, presentado por Antonio Martínez Asensio, tratan sobre Diario de Ithaca, de Miguel Ángel Hernández, y editado por Newcastle.  La continuación de un proyecto diarístico que Hernández comenzó hace unos años con Presente continuo (Diario de una novela) y prosigue en la actualidad con Aquí y ahora (Diario de escritura), cada semana en la web de la revista Eñe.

  Quizá llegue tarde a un debate en el que los ponentes no sólo se han levantado ya de la mesa, sino que además es posible que estén muertos. Tal vez a nadie interese este texto que revolotea batiendo unas alas pesadas y un tanto ruidosas alrededor de un cadáver que nadie vela y que sin embargo está aún lleno de vida. No obstante, tú, lector, amigo que me sigues con regularidad o que has llegado hasta aquí por un

¿Existen investigadores del método? Stanislavski, decimos, al igual que en el cine o el teatro. Aquí pueden leer sus principios. ¿Existen pues, investigadores stanivlaskianos? Al menos tenemos noticia de una investigadora que vuela en avioneta si su objeto de estudio voló en avioneta, bucea en el mar si su objeto de estudio buceó en el mar, hace parapente si su objeto de estudio otorgó extrema importancia a la vista de pájaro sobre el mundo, e incluso aprende el idioma que

—¿Renata? —¡Estoy esperando! —¿Esperan…? ¡AH! ¡El cuento! —Eso. —Vale, vale. Pues ahí va. Voy a improvisar, ¿eh? —A ver. —Érase una muchacha preciosa llamada Renata. —Empieza bien. —Ja, ja. Pues espera y verás. Una noche conoció a un turista español que le cayó en gracia. De hecho, y a pesar de que ambos tenían pareja, los dos se cayeron en gracia. Fue tanta la atracción mutua que sintieron a través de sus conversaciones por chat y sus transmisiones por cam,