Inicio»Puentes»Negratinta»Un cadáver desmembrado flotando en el río [por Telmo Avalle]

Un cadáver desmembrado flotando en el río [por Telmo Avalle]

0
Compartidos
Pinterest Google+
Joaquín Campos, minutos antes de empezar
Joaquín Campos en una reciente presentación de su libro en Madrid

El pasado 30 de enero de 2016 los restos desmembrados de un cuerpo aparecieron flotando en el río Chao Praya de Bangkok. Pertenecían a David Bernat, el consultor leridano de 40 años que llevaba desaparecido más de diez días. Dos días después del hallazgo la policía tailandesa dio por resuelto el caso al apuntar a Artur Segarra como el principal y único sospechoso del secuestro, robo, asesinato y descuartizamiento. El caso tomó una dimensión mediática cuando el presunto culpable fue detenido al sur de Camboya.

La verdad se ha convertido en una fuente de la que sólo beben los valientes, que por fortuna todavía quedan. Cuando Artur Segarra fue detenido por la policía camboyana a Joaquín Campos (Málaga, 1974) no le cuadró la información oficial que había salido en los medios de comunicación. La necesidad por saber más acerca de un crimen que había traspasado la frontera de Tailandia le llevó a plantarse en la comisaría de Sihanoukville, donde entrevistó en exclusiva a Segarra. De todos los corresponsales afincados en el sudeste asiático, fue el único que intentó hablar con el detenido. Y eso que Joaquín Campos, establecido desde hace casi una década en Asia, ni siquiera se define como periodista, sino como el cocinero de un restaurante en Phnom Penh (Camboya) cuya regencia compagina con una frenética vocación literaria que ejerce por las noches, mientras haya vino.

Aquella conversación no aplacó sus sospechas. Algo olía a podrido en aquella historia ya de por sí infecta, de modo que dedicó los meses siguientes a investigar las razones del suceso. No tardó mucho en concluir que Segarra no había actuado solo; que el narcotraficante español David Donoso tenía relación con el asesinato y que el crimen se gestó por un exceso de confianza. El trabajo de todas esas pesquisas lo ha recogido en La verdad sobre el caso Segarra, un libro que edita Frontera D y que –seguro– no caerá bien entre muchos reporteros. A Joaquín Campos se le ha cuestionado por escribir y por informar sobre el asesinato de David Bernat sin antes haber cumplido con el trámite de pasar unos años en la facultad de Periodismo. En palabras de Luis Garrido-Julve, que firma el prólogo, el motivo de esa reticencia pueda deberse a que «lo que más le duele a algunos es que demasiados reporteros hayan perdido también las agallas».

En el trayecto que va desde la plaza madrileña de Antón Martín a un bar de la calle Santa Isabel, Joaquín Campos cuenta con una sonrisa que antes de ir a Bangkok para comenzar su investigación tiró una copa de madeira sobre el teclado de su ordenador. Y claro, Phnom Penh no es Tokio. «Tardaron una semana en arreglarlo. Ésa fue la primera dificultad, pero tuve otras más. En total, he escrito el libro en dos meses pero con tres semanas de parón».

–¿Y siempre escribes por las noches?

–Siempre escribo por las noches. Menos en este caso, que tuve que escribir por las mañanas. Yo bebo a diario vino en cantidades astronómicas. Me fascina el vino. Voy escribiendo de doce a tres, y cuando empiezo a escuchar canciones de Camilo Sesto o a ver cómo va el periódico o a chatear con amigo me voy a dormir.

–Muchos funcionamos mejor por las noches.

–Esta vez lo he escrito por la mañana. Me levantaba a las cinco o seis de la madrugada y me acostaba a las diez; porque el tema que iba a tratar no me permitía escribir bebiendo. Mi literatura es una locura: China, sexo, poemas… Al límite se escribe bien sobre esos temas. Con este último libro también me ha acompañado el vino pero en unas cantidades moderadas y diurnamente; escribiendo muchísimo más fresco. Aparte de que yo hablaba con mis confidentes de día; gente normal como tú, charlando como lo que estamos haciendo ahora. Tenía que estar muy lúcido.

–Este es uno de los puntos a los que tendremos que volver luego: las charlas con los testimonios y confidentes que te ayudan en tu investigación.

–Sí, pero no te olvides de algo: Bangkok no es mi ciudad, aunque cada vez la vaya conociendo más. Yo estaba investigando a un narcotraficante y a un supuesto asesino que tienen sus círculos. ¿Me entiendes? Yo voy al hotel y miraba a ver si iba a aparecer alguien por allí. Ahora sé que en cuanto vuelva a Camboya me voy a tener que ir. Me tendré que ir dos o tres meses a esconderme hasta que las aguas bajen tranquilas. Porque me he metido con un tipo mucho más peligroso de lo que pensaba. David Donoso es un narcotraficante internacional que poseía armas y que escapó de España. Es decir, el tipo nunca contó su identidad y yo la he descubierto por el caso Macedonia.

–¿Esto último cuándo lo averiguas?

–Voy a investigar el caso y todos los entrevistados –españoles, tailandeses, tailandesas– me hablan de David Donoso.

–Bueno, vayamos paso por paso.

–Su foto sale en la prensa tailandesa. Él fue a declarar voluntariamente. David Donoso nunca contó a nadie a qué se dedicaba. Yo preguntaba a uno: oye, ¿Donoso te preguntaba dónde invertías el dinero? «Sí». ¿Y él qué te decía? «Dónde invertía el suyo». Y cuando le preguntaba si sabía a lo que se dedicaba me respondían: «Pues no, nunca caí». Evadía la respuesta. A uno le dijo que había recibido una herencia, por ejemplo. Pero es un narcotraficante que ha huido de España, y no por menudeo sino por kilos.

–¿Pero llegas a hablar con él?

–Llego a verlo.

–Y te dice que te va a ayudar en tu investigación.

–Eso es por Facebook. Cuando ya todo el mundo me habla de él alguien me da su Facebook y yo le escribo: «Hola, David, soy el que escribe en El Mundo y necesito que me contestes a unas preguntas». Él me dice que claro. Entonces yo le mando las preguntas que recojo en el libro y primeramente no me contesta, pero cuando lo hace me dice: «¿Tú estás loco? ¿Cómo coño voy a contestarte a esto? ¿Tú quién te crees que eres?» Y ya me pregunté por qué no contestaba.


Este es un fragmento de la entrevista de Telmo Avalle al escritor y periodista Joaquín Campos, quien ha publicado recientemente La verdad sobre el caso Segarra. Puede conseguir el libro en nuestra amplia red de librerías.

Sin comentarios

Dejar una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *