Carrito

En portada

Meritxell Martínez

Muchas —no, de verdad, muchísimas, no os hacéis una idea de cuántas— son las editoriales que nos han escrito desde que abriéramos el 5 de mayo del año pasado. Querían pasar a formar parte de esta, digamos, variopinta familia, que nos ocupáramos de la distribución de sus libros. Hace ya meses que tuvimos que colgar el cartel de Estamos al completo. Lo estábamos, lo estamos. Desbordadas. Lo pasamos bien, pero el ritmo es muy muy alto. Antes de colocar el cartelito ya habíamos tenido que decir

dedicantes-ramuncho-robles-ii

«En el caso de Javier Marías fui a que me firmara un libro, que compré en su caseta. Le pedí que me firmara con mi propio bolígrafo en la creencia de que así me conferiría parte de su aura. Se negó. En el de Eugenia fue la primera vez que quedamos. Quedamos en una pizzeria de Bilbao o de Alonso Martínez. Charlamos, me dedicó un libro, y luego cenamos una pizza. Con el tiempo la acompañé a la entrega de premios de Planeta 2000, donde tuve lugar en la cena dado que falló la agente de Paulo Coelho».
Las partículas elementales

Nunca he sido fetichista ni he perseguido la foto o el autógrafo de nadie. Sin embargo, cuando supe que Houellebecq visitaba Molina de Segura, localidad a veinte minutos escasos de mi casa, me emocioné bastante, pues en aquel momento (abril de 2014), como hoy, lo tenía por uno de los cinco mejores escritores vivos del planeta. Fui de los primeros en llegar y me senté a esperar con mi ejemplar de Las partículas elementales. Poco a poco la sala se

Puentes

retrato-de-virginia-woolf

La señora Dalloway Mi primer encuentro con Virginia Woolf fue en la adolescencia; me encontré con un ejemplar de Las olas, o de Al faro, no lo recuerdo, que corría por casa, y salí huyendo. Tal vez fue un encuentro prematuro. Desde entonces siempre me había producido mucho respeto, procuraba no acercarme demasiado a ella. Por otro lado, también estaba el hecho de que supiera que había saltado al Támesis con los bolsillos llenos de piedras un día de 1941. Ahogarme o
Barcelona . Entrevista per al suple Cultura a Víctor Nubla

Víctor Nubla (Barcelona, 1956) acaba de cumplir sesenta años y lo ha celebrado con una nueva sorpresa. Quienes lo conocemos estamos acostumbrados a que su obra no sea conformista, sino que forme parte de una revelación, de una rebelión en el sentido más estricto del término. El viaje secreto de Elidan Marau a través del Mar de Leche es su novela más importante
roxe-e1465058535203

Cabañas como las de Roxe de Sebes se hacían para refugio de ganado y hombres, también para guardar el heno en el verano y poder recogerlo a medida que el invierno avanzaba. Estuve ligado a aquel escenario siete años si sumamos más de veinte temporadas, en etapas que duraban de dos a cuatro meses. Casi nunca nadie llegaba hasta allí. Raramente un cazador o un pastor se acercaban a aquellos pastos altos, hoy completamente abandonados. A veces venía algún vecino
la-memoria

La biblioteca desmemoriada «Qué poca gracia tiene esto y qué giro más injustificado ha dado». Hace uno meses pensaba algo parecido al retomar después de un tiempo un libro que dejé por la mitad. Su autor era Eduardo Mendoza. Sin ser una de sus mejores novelas humorísticas sí que tenía cierta gracia. Y era sin duda distraída. De pronto, sin embargo, el tono jocoso derivaba sin justificación hacia un argumento serio, muy sobrio. Y todo hay que decirlo: de diversión nada.
snyder-2

Este relato regresa otra vez. Ahora con más fotografías, sacadas de cajas arrumbadas en el granero y antiguo gallinero, muchas de ellas en bastante buen estado. Cuarenta y tantos años más tarde. Desde entonces, he vuelto a la India y he pasado días en Delhi y semanas en Ladakh, Nepal; he subido hasta el país de los sherpas y recorrido el sendero hasta la base del monte Sagarmatha en la tierra conocida como Khumbu. También he regresado varias veces a
40-Publicacions-26-Maite-Larrauri

Maite Larrauri, una de las autoras predilectas de Librerantes, habla en el programa Gente Despierta de Radio Nacional sobre el filósofo Gilles Deleuze y su obra. Os animamos a que sigáis el programa; os abrirá el apetito. El deseo según Gilles Deleuze

Desde fronterad

Albert_Camus_dibujoPola_550

He leído con pasión a Albert Camus durante el último año. He llegado tarde, lo sé, quizá víctima inconsciente de la campaña de difamación que lo arrinconó, narrada profusamente por un también apasionado Michel Onfray en su reciente libro L’ordre libertaire. La vie philosophique d’Albert Camus (ed. Flammarion, 2012). Como cuenta Onfray, lo que puso a Camus en el punto de mira de los intelectuales franceses, capitaneados por Sartre y De Beauvoir, fue su temprana crítica (1951) del comunismo, su
Parábolas

Jerry P. King, en The art of mathematics, siguiendo la estela especulativa de lord Snow, referencia tópica a la hora de tender puentes entre las ciencias y las artes, alega contra la división del conocimiento en parcelas incompatibles, llamando la atención acerca de que una vida intelectual, y una preocupación por la estética, no pueden ser completas si no incluyen la apreciación de la belleza de las matemáticas; la iluminación, en el sentido de Poincaré, después de darle vueltas y
BocaNeuronada_550

En 2010 el invierno se alejaba y, con el verde de estreno y los primeros olores de las flores en el aire, mi ánimo se caldeaba a la espera del verano y los 15 días de descanso en la playa a finales de junio. Sin embargo, hacía unos dos meses que venía sintiendo que, en contra de mi voluntad, mis palabras se ralentizaban en la boca al ir a pronunciarlas. Siempre corriendo, mi discurso iba también veloz. Hablar ha sido

COMPARTIR

Librerantes | Distribución de libros y más… (librerías, editoriales, revistas, ebooks, reseñas…)