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Esta semana producía un auténtico hito, un antes y un después, un final de ciclo, uno de estos momentos a partir de los cuales nos enfrentamos con ilusión a una nueva era, la luz al final del camino, el verdadero brote verde, el maná para el hambriento, el…algo sencillamente increíble: concedían el premio Cervantes a Eduardo Mendoza. ¿Qué tiene esto de particular? En primer lugar Mendoza ha dedicado gran parte de su obra a la comedia. En segundo los elogios

El programa de RNE Gente despierta sigue con la serie iniciada sobre La Felicidad según Baruch Spinoza, dentro de Filosofía para Profanos. En esta ocasión se trata, por ejemplo, del asunto de las obsesiones y cómo combatir la exageración de las pasiones. “Filosofía para profanos” – Maite Larrauri – Felicidad III

¿Existen investigadores del método? Stanislavski, decimos, al igual que en el cine o el teatro. Aquí pueden leer sus principios. ¿Existen pues, investigadores stanivlaskianos? Al menos tenemos noticia de una investigadora que vuela en avioneta si su objeto de estudio voló en avioneta, bucea en el mar si su objeto de estudio buceó en el mar, hace parapente si su objeto de estudio otorgó extrema importancia a la vista de pájaro sobre el mundo, e incluso aprende el idioma que

Puentes

El programa Somos Libros, de la Cadena Ser, ha emitido un capítulo llamado Escritores, gatos y otros animales. En él la autora Katy Parra habla sobre Memorias de un gato de buena familia, de la editorial Newcastle.

Sexo o muerte NO SÉ si hablo de sexo o de muerte, tu cuerpo desvanecido después de su último temblor. El sudor frío que recorre tu sien, el gemido ahogado en tus cuerdas vocales. Y en tu lengua, de repente inerte. No sé si es muerte o sexo;                                 te vas,                            

La viñeta de Pat Carra en Librerantes

«Mal». Temía que contestara algo así en cuanto apareciéramos por la puerta, al preguntarle qué tal. Iba con Virginia; estaba escribiendo un artículo sobre la gentrificación del barrio de la Latina, «le sacas, que le vendrá bien, y yo te hago las fotos, que también me vendrá bien». Había aceptado, claro. Virginia siempre dice que sí cuando se trata de echar una mano. Es una histérica de manual que además es buena gente, «No me explico cómo no tengo novio», dice,

Claro que me gusta dormir. Meter mi cuerpo desnudo bajo las sábanas limpias, taparme bien con ellas hasta medio rostro y doblar la almohada para aumentar el volumen y descansar algo más alta mi cabeza. Cerrar los ojos y sumergirme inmediatamente en la placidez del sueño durante varias horas. ¿A quién no va a gustarle todo eso? No es que no me guste dormir, es que no puedo. Y cuanto más lo deseo más imposible me resulta. Ya ni siquiera

VEDA Una lata de guisantes con tomate y todo por hacer mientras la noche respira y soy un animal cansado y estoy vivo. Conductores insomnes atraviesan la autovía mientras la música de la feria de julio resuena en mi terraza con lánguida tristeza y estoy vivo: 40 años de naufragios no han sido bastante para sofocar la llama de mi corazón. Un piso de alquiler vacío y cientos de libros por el cuarto mientras la noche se agita y los

Desde fronterad

La trágica muerte de Mark Lombardi, que se ahorcó en marzo de 2000, fue un final inapropiado para una vida extremadamente creativa. Utilizando únicamentedocumentación pública, principalmente artículos periodísticos y libros de investigación, Lombardi estudió las interconexiones entre individuos, bancos y otras compañías financieras. (Una exposición reciente en la Pierogi Gallery de Brooklyn (Nueva York) mostraba volúmenes de la biblioteca personal de Lombardi, con títulos como Trust Me (Fíate de mí), The Arms Bazaar (El bazar de armas), y The Grease

Desde entonces sus palabras me persiguen. O me acompañan. O soy yo quien regresa a ellas una y otra vez, por voluntad, necesariamente. Por ejemplo hace tres semanas, cuando una chica me confió sus dudas respecto a los estudios universitarios que había elegido y recordé esto: «Pero mientras su amigo parecía tener claro que su futuro pasaba por estudiar matemáticas en Lyon y preparar el ingreso en una de las Grandes Écoles, Antoine no se mostraba entusiasmado por con ninguna

—A ver, cuéntame, ¿y por qué quieres ser un artista cuando crezcas? —Porque puedo usar mi imaginación y ser famoso. —¿Pero vosotros creéis que los artistas de los que hemos hablado hoy pintaban porque querían ser famosos? —¡Pues claro! —Cuando un artista solo piensa en ser famoso puede que la cosa no salga bien… —¡Pero hay que intentarlo! —Sí, es verdad, hay que intentarlo todo en esta vida. Bueno, decidme, ¿y cómo se vuelve uno famoso? John y su clase

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